lunes, 11 de noviembre de 2013

Productos de inversión, CFDs

Los CFDs, o contratos por diferencias, permiten obtener beneficios con los movimientos en el precio de los valores sin necesidad de tener en propiedad el activo subyacente.

Permiten invertir al alza (posiciones largas) e invertir a la baja (posiciones cortas), obteniendo como beneficio o pérdida la diferencia entre el precio del activo en el momento de apertura y cierre de la posición. Por lo tanto, los CFDs permiten obtener beneficios con las caídas del mercado y realizar operaciones de cobertura.

Son productos apalancados, ya que permiten operar con menos capital del necesario para realizar la misma operación en Bolsa. Equivalen a comprar o vender a crédito, desembolsando en concepto de garantías un tanto por ciento que depende del broker, pero puede ir desde el 2’5%  de la cotización del activo subyacente.

Aunque depende del broker, en la mayoría de los casos los CFDs no tienen vencimiento, lo que supone una de las principales ventajas del producto con respecto a los contratos de futuros tradicionales.

Los CFDs son productos apalancados. El apalancamiento conlleva un efecto multiplicador de las pérdidas y las ganancias, por lo que necesitan un mayor seguimiento del mercado. No son adecuados para inversores que no posean un conocimiento profundo del mercado, ya que puede incurrir en mayores pérdidas que la inversión en garantías realizada inicialmente.