lunes, 11 de noviembre de 2013

Productos de inversión, ETFs

Los ETFs, o fondos cotizados en bolsa, son un producto intermedio entre los fondos de inversión tradicionales y las acciones. Están compuestos por una cesta de valores, al igual que los fondos de inversión. Cada participación representa una cartera de acciones que reproduce la composición del índice al que hace referencia. Por ejemplo, el ETF sobre el IBEX 35 reproduce el comportamiento de este índice.

Sin embargo, su operativa es igual que la de las acciones, ya que cotizan durante toda la sesión bursátil. La negociación se realiza dentro del mercado en el que cotiza cada ETF. El ETF IBEX 35 cotiza en el Mercado Continuo y los inversores pueden introducir órdenes en cualquier momento de la sesión bursátil.

Tienen un valor liquidativo que se publica al cierre de la sesión. Los inversores pueden comprar en tiempo real el ETF al precio que fije el mercado en cada momento, un precio que va a estar en línea con el valor liquidativo. Como este valor no se conoce hasta el término de la jornada, durante la sesión se va estimando aplicando al valor liquidativo anterior las variaciones del índice subyacente a lo largo de la sesión.

Las ventajas de los ETFs son:

Sencillez, se puede replicar el comportamiento de todo un índice con un solo clic.

Transparencia, en todo momento se conoce su composición y su precio.

Liquidez, existe un especialista o creador de mercado, la propia gestora del ETF, obligada a cotizar posiciones compradoras y vendedoras de participaciones, por lo tanto, siempre se puede entrar y salir a un precio justo.

Diversificación, permiten acceder a mercados o productos de difícil acceso como mercados emergentes o materias primas.

Rentabilidad, vía plusvalías o vía dividendos.

Bajas comisiones de gestión, suelen ser más bajas que los fondos de inversión tradicionales.

Sin límites de inversión, puedes invertir desde una sola participación y sin límite máximo.