miércoles, 7 de mayo de 2014

La intuición en el trading

Un gran trader es aquel que tiene la capacidad para predecir la acción del precio basándose en el comportamiento de otros participantes del mercado, pero ¿cómo se produce ese proceso en el cerebro?, ¿Se trata de una capacidad analítica o intuitiva?.
Una posible respuesta la encontramos en un estudio realizado por neurocientíficos del Swiss Finance Institute, trata de explicar la capacidad de los seres humanos de anticipar las intenciones o intereses de otros a partir del entorno que nos rodea. Los ejemplos más sencillos pueden encontrarse en la inferencia del comportamiento a partir de la expresión de los ojos, los movimientos del oponente en un juego de estrategia o un simple paso en falso en una determinada actividad.

Siguiendo esta teoría, los traders ganadores siguen el movimiento del precio y otros aspectos relacionados con él y reconocen patrones de forma intuitiva que determinan el momento de entrada y el tamaño de las posiciones. Curiosamente en los experimentos se observó que este tipo de comportamiento no está correlacionado con el razonamiento lógico-matemático por lo que un trader muy intuitivo no tiene porque ser bueno en tareas de pensamiento abstracto.

Sin embargo, tener esta capacidad intuitiva no es suficiente ya que en el proceso de abrir una posición en el mercado pueden aparecer otros patrones innatos y sentimientos que pueden interponerse en el camino hacia el éxito. En particular según la neuroeconomista Denise Shull, creadora de TheRethink Group y autora de Market Mind Games, la competición que subyace en el proceso de hacer trading saca a la luz algunos problemas psicológicos con los que el trader puede haberse enfrentado desde su infancia. Por ejemplo, un trader que lucha contra la tendencia generalmente es alguien que necesita demostrar lo inteligente que es ante alguien importante en su vida.
Otro caso habitual es el del trader que se "venga" del mercado, ya sea por una gran pérdida o por haber pasado una mala experiencia, mediante la apertura de una posición enorme o la realización de muchísimas operaciones con el fin de sentir que se tiene el control de nuevo.
Y es que aunque se considera que no es bueno operar bajo el efecto de los sentimientos, según Shull no es posible tomar decisiones sin emociones. En particular en el caso del trading, el espectro de sentimientos va desde el pánico al miedo, de la confianza a la sobreconfianza. En particular, un miedo muy generalizado entre los traders es el "miedo al arrepentimiento futuro", esto es, presagiar que nos vamos a perder una operación ganadora que los competidores explotarán (aunque también al contrario: caer en una operación perdedora que otros evitarán) Esta aprensión puede incrementarse por recuerdos inconscientes de decepciones pasadas como por ejemplo obtener malas calificaciones en el colegio o ser expulsado de un equipo. Shull en este punto señala que el comportamiento del trader es normalmente fractal, como muchas otras cosas en la naturaleza, de tal forma que la toma de decisiones en el trading se asemeja a los patrones emocionales y mentales que el trader desarrolla a una edad temprana.
En resumidas cuentas: si logramos desarrollar y potenciar nuestra intuición a la hora de reconocer patrones y asimismo controlamos nuestras emociones aprendiendo más sobre nosotros mismos y nuestros complejos y limitaciones, seguramente mejoremos notablemente nuestro trading.